Estos días se ha publicado un artículo muy importante en una de las revistas científicas más prestigiosas, Nature Communications, un artículo que relaciona el metabolismo del azúcar con el cáncer.
Para entenderlo, lo primero que hay que saber es que en nuestras células unas moléculas se transforman en otras, con dos objetivos:

  1. Producir energía
  2. Producir un gran surtido materias primas (las piezas del gran mecano que es el cuerpo humano).

Esto es, ni más ni menos, el metabolismo.

La glucosa, que está presente en un sinfín de alimentos —pan, pasta, arroz, frutas, frutos secos, hortalizas, azúcar de mesa, etcétera— es el principal combustible de las células (sanas) de nuestro organismo. Por eso, aunque no consumamos sacarosa (azúcar de mesa), consumimos glucosa. Dulces

Las células tumorales usan también la glucosa como uno de sus combustibles favoritos, pero la usan de una forma muy ineficiente; en lugar de aprovecharla al máximo, como hacen las células sanas, el rendimiento energético es muy bajo; es decir, generan muy poca energía. Por eso muchos pacientes con cáncer, por mucho que coman, no engordan.

Esa forma tan poco eficiente de aprovechar la glucosa es la fermentación. Hasta ahora era controvertido si una fermentación alta era una causa o una consecuencia del cáncer. La importancia del artículo es que aclara este punto: cuando aumenta la fermentación se activan las vías que favorecen el cáncer. Y no a la inversa.

El artículo demuestra que SIMPLEMENTE ALTERANDO EL METABOLISMO —en ese caso, el de la glucosa— se activa un importante oncogén (un gen que induce la formación de cáncer).

Cuando «obligas» a una levadura (una célula modelo para estudiar el cáncer) a tener mucha cantidad de un tipo de azúcar (derivado de la glucosa), esta se vuelve cancerosa.

Es muy importante señalar que el efecto que han visto los investigadores se ha provocado de manera ARTIFICIAL, con una levadura mutante que permite que se produzcan concentraciones muy altas de azúcar DENTRO de la célula.

Lo que sugiere el artículo es que, si por alguna razón aumentara la concentración intracelular de azúcar, se podría favorecer la aparición del cáncer. Afortunadamente, esto no ocurre normalmente, ya que las células tienen mecanismos de control que impiden que entre demasiada azúcar en ellas.

Foto: Viktor Forgacs, Unsplash.