¿Qué hay realmente en ellas?

Las bebidas «energéticas» están de moda. Algunas bebidas en particular son extremadamente populares, y su consumo se ha disparado en los últimos años, incluso entre los niños.

Y hay donde elegir, ya que hay cientos de variedades. Otros prefieren los «chutes» o inyecciones —literalmente— de «energía»; es decir, concentrados de vitaminas, generalmente del grupo B.

El consumidor tipo de una bebida energética es joven (entre 13 y 35 años). Y hombre. Dos de cada tres consumidores tienen ese perfil. Basta con echar un vistazo a las ventas vinculadas a los equipos deportivos, a los gimnasios y a los anuncios dirigidos a los adolescentes y a los adultos jóvenes.

Las toman para:

  • mantenerse más despiertos, más atentos o más activos
  • tener más energía a la hora de salir de fiesta, de estudiar o de hacer deporte

Sin embargo, los fabricantes están tratando de llegar a otros grupos de personas, y cada vez se comercializan más los productos energéticos como bebidas saludables bajas en calorías que «aumentan las defensas y el rendimiento cognitivo, además de proporcionar aumentos milagrosos de la energía y la resistencia».

Ah, y no olvidemos los antioxidantes. Estos productos «están repletos de antioxidantes».

Una encuesta realizada a 52 000 personas de 16 países europeos publicada en 2013 reveló que los mayores consumidores de bebidas «energéticas» eran los adolescentes de 10 a 18 años. Casi el 70 % de ellos eran consumidores de estas bebidas.1 Y, lo que es más grave, también las tomaba casi el 20 % de los niños de entre 3 y 10 años.

¿Y qué contienen?

Por supuesto, cafeína, a menudo en cantidades absurdas y sin razón aparente, quizás para poder presumir de ser la bebida más potente del mercado. Además, contienen otros ingredientes, particularmente: guaraná, azúcar, aminoácidos como la taurina, ginseng, vitaminas del grupo B (las «vitaminas de la energía»), otras vitaminas, algunos minerales, carnitina, glucuronolactona, inositol, ácido hidroxicítrico y yohimbina, entre otros muchos ingredientes. Las combinaciones son variadas, y lo que prometen también: desde mejorar la resistencia y suprimir el apetito hasta estimular la sexualidad y favorecer la excreción de toxinas.

El efecto estimulante de la cafeína es muy real, pero las otras afirmaciones carecen de evidencia científica. Ninguno de esos ingredientes ha sido estudiado en cuanto a su seguridad o eficacia en niños. Ni las mezclas de todos ellos en ningún grupo de edad. El efecto estimulante de la cafeína es muy real, pero las otras afirmaciones carecen de evidencia científica. Ninguno de esos ingredientes ha sido estudiado en cuanto a su seguridad o eficacia en niños. Ni las mezclas de todos ellos en ningún grupo de edad.

Pero no siempre está claro qué contienen las bebidas «energéticas». La cantidad de cafeína en una bebida energética puede ocultarse detrás de una «mezcla patentada», e incluso cuando sí se indica, puede ser inexacta (ocurre en más del 20 % de los casos).

Uno de los componentes estrella de las bebidas «energéticas» es el guaraná, que se supone que ofrece energía extra. Los extractos de las bayas también se utilizan para dar sabor a ciertos refrescos que son muy populares en Brasil. Además de buscar un efecto estimulante, se espera del guaraná que «purifique la sangre», evite el envejecimiento prematuro y reduzca el apetito.

Mientras que la cafeína sí tiene un efecto supresor del apetito, las otras afirmaciones son pura fantasía. La energía extra proviene de la cafeína, a una dosis elevada gracias al guaraná. A igual peso, las semillas de guaraná contienen aproximadamente el doble de cafeína que los granos de café. De hecho, en América del Sur la mayor parte de la cafeína utilizada en las bebidas y las píldoras no se extrae de los granos de café, sino de las semillas de guaraná.

Cantidades moderadas de cafeína no suponen ningún problema, y de hecho pueden ayudar, si se busca aumentar la alerta mental y la resistencia durante el ejercicio. La cantidad de cafeína diaria considerada segura en adultos es de hasta 400 mg, aunque algunos expertos aconsejan tratar de mantenerse entre 100 y 200 mg. Y los niños no deberían tomar nada de cafeína.

Pero algunas de las bebidas energéticas contienen hasta 300 mg de cafeína por botella, el doble o el triple de la cantidad que contiene una taza de café fuerte. Y los consumidores de estas bebidas generalmente consumen más de una botella al día.
Dichas dosis no solo pueden hacer que nos pongamos nerviosos, sino que pueden afectar a la presión arterial, causar palpitaciones y, en casos excepcionales, incluso convulsiones, especialmente cuando las bebidas se consumen con el estómago vacío.

A partir de dos cafés ya empiezan a notarse los signos de nerviosismo, irritabilidad y excitabilidad.

Debido a que las bebidas contienen múltiples componentes, no es posible decir con certeza que el culpable es la cafeína, pero es el candidato más probable.

También hay preocupación acerca de consumir guaraná —en cualquier forma— junto con alcohol. Debido a su alto contenido de cafeína, el guaraná produce una sensación de alerta que puede hacer pasar por alto los efectos de la intoxicación por el alcohol.

Un estudio reciente demostró que el consumo de bebidas energéticas junto con alcohol reducía la sensación de intoxicación; sin embargo, el guaraná no ejercía ningún efecto sobre las medidas objetivas de la coordinación motora y el tiempo de reacción (que disminuyen cuando se consume alcohol). Esto significa que alguien que ha consumido alcohol y guaraná puede tener la sensación de que puede conducir porque no se siente borracho. Aunque lo esté.

Veamos qué contienen las dos marcas más populares de bebidas energéticas, Red Bull y Monster, que comparten más de la mitad de la cuota de mercado.

El Red Bull está hecho con agua de manantial alpina (!), azúcar (sacarosa y glucosa), taurina, vitaminas del grupo B (B3, B5, B6 y B12) y cafeína —unos 80 mg en cada lata de 250 mL—.2 Muchos adolescentes y jóvenes beben más de una lata, y además mezclan el Red Bull con alcohol3 una combinación extremadamente arriesgada, como hemos dicho.

Esto es lo que dice Red Bull en su página web:

Estas vitaminas del grupo B contribuyen al normal rendimiento energético y participan en funciones como la metabolización de los carbohidratos y las proteínas, a la vez que ayudan a mejorar el rendimiento mental (ácido pantoténico) y reducen el cansancio y la fatiga (niacina, ácido pantoténico, B6 y B12). Además, las vitaminas del grupo B llevan a cabo un papel fundamental en el cerebro y contribuyen al buen funcionamiento del sistema nervioso.

Todo esto es verdad, y está demostrado científicamente, como reconoce la EFSA. Pero, a no ser que tengamos déficits de esas vitaminas (lo que es muy poco probable), tomar más cantidad de ellas no supone ninguna ventaja, sino —como vimos en el capítulo anterior— más bien al contrario.

Respecto a la taurina, esto es lo que afirman:

La taurina es un aminoácido que se encuentra de manera natural en el cuerpo humano y está presente en la dieta diaria. Está implicada en una amplia variedad de procesos biológicos.

Nada que objetar, salvo que podríamos decir lo mismo de otras miles de sustancias (sustituyendo «aminoácido» por «molécula»). Sin embargo, las siguientes declaraciones de salud respecto a la taurina no han sido respaldadas por la EFSA, bien porque no se ha probado una relación causa-efecto entre el consumo de taurina y los beneficios que se declaran, o bien porque el efecto es general, y no específico, como exige la legislación.

Estas son las declaraciones sobre la taurina que no han sido aprobadas:4

  • Procesos metabólicos (consumo de glucosa/cafeína)
  • Protección del sistema inmune
  • Contribución a la función cognitiva normal/a la salud mental
  • Mantenimiento de la función cardíaca normal/beneficiosa para la salud del sistema cardiovascular
  • Mantenimiento de la función muscular normal
  • Retraso en el inicio de la fatiga física durante el ejercicio

Monster, la competencia, no proporciona la lista de ingredientes en su web. Pero se sabe que la bebida energética estándar Monster contiene ingredientes similares a la Red Bull, en una «mezcla de energía» patentada que tiene aproximadamente la misma cantidad de cafeína que Red Bull —160 mg en su lata de unos 450 mL—. También contiene guaraná.

Monster Foto: Kilian, Unsplash

Monster tiene otro producto en el mercado llamado M3, una botella de unos 150 mL, más potente, que contiene dosis mucho más altas de hierbas estimulantes y 160 mg de cafeína por botella. Todos estos compuestos (al menos) se incluyen en esta bebida:

  • ginseng
  • guaraná
  • Inositol
  • Glucuronolactona
  • L-carnitina
  • Glucosa
  • maltodextrina (una mezcla de polímeros de glucosa)
  • vitaminas B2, B3, B6 y B12

La fórmula de la popular 5-Hour Energy (la bebida de moda en algunos países) contiene 150 mg de cafeína en su botellita de 58 mL (¡2 586 mg de cafeína por litro!), y también se esconde detrás de una mezcla patentada, que nadie sabe realmente lo que contiene.. Pero un niño pequeño podría acabar fácilmente en el hospital con un trago de esta bebida.

Vamos ahora con las vitaminas.

Una lata de Red Bull, por ejemplo, contiene más cantidad de la ingesta diaria adecuada (IA) de vitamina B6. Una sola botella de 58 mL de 5-Hour Energy incluye una cantidad enorme de vitaminas B6 y B12.

Cada una de ellas contiene 40 mg de B6; el UL para esta vitamina, según la EFSA, es 25 mg (es decir, con una sola botellilla se supera con creces el valor de B6 considerado seguro en Europa). Tomar una sola de estas bebidas supone tomar de 20 a 30 veces la IA de vitamina B6.

Respecto a la vitamina B12, cada botella de 5-Hour Energy contiene 500 µg, y la cantidad diaria recomendada es de 2,4 a 4 µg; es decir, en cada botellita hay 125 veces más de la IA de B12. Y la etiqueta incluso sugiere que se pueden beber dos al día.

Al tomar dos botes se ingieren 60 mg de niacina (B3), una cantidad superior al UL para la niacina (en Estados Unidos, 30 mg para los adolescentes de 14 a 18 años y 35 mg para los adultos; y en Europa, 10 mg). La niacina que contiene un solo bote o lata de estas bebidas (o una cucharada de algunos concentrados) puede provocar problemas en la piel y hormigueo de las extremidades, o incluso una lesión hepática potencial si se toman varias.

Muchas bebidas «energéticas» contienen la dosis diaria recomendada de ácido fólico (la cantidad diaria recomendada en Europa y en Estados Unidos es 330 µg y 400 µg, respectivamente). Al tomar dos botes se ingieren 800 µg de esta vitamina. Como muchos otros alimentos también están enriquecidos con ácido fólico, y como también se suelen consumir suplementos, es fácil superar el límite de seguridad de 1 000 µg al día [Aunque algunos investigadores creen que esté límite de seguridad es demasiado bajo].

Consumir bebidas energéticas no nos ayuda, sino que nos puede perjudicar

Las megadosis de vitaminas no mejoran las funciones corporales. Afortunadamente, como las vitaminas B son solubles en agua, no se almacenan en el cuerpo (aunque hay excepciones), por lo que cualquier cantidad extra simplemente se excreta con la orina.

Aun así, existen estudios que muestran efectos adversos de algunas de estas vitaminas —como la niacina, la B6 y el ácido fólico— a altas concentraciones. Habría que estudiar con más detalle qué ocurre con la ingesta de dosis que multiplican, no ya la dosis diaria recomendada de estas vitaminas, sino el nivel máximo de ingesta admisible.

Un último dato: una sola lata de alguna de estas bebidas contiene 75 g de azúcar, el triple de la cantidad máxima diaria que recomienda la OMS. Muchos de los jóvenes consumen tres o cuatro bebidas al día, lo que equivale a ingerir de 225 a 300 g de azúcar.

Excepto en lo que se refiere a la cafeína, estas bebidas no han demostrado científicamente (según la EFSA) que puedan proporcionarnos algún beneficio. Al contrario. Es conveniente saber que la mayoría de los efectos adversos por exposición tóxica a suplementos están causados por los productos «energéticos». Estos productos pueden causar arritmias cardíacas, convulsiones, e incluso la muerte. Más de la mitad de los problemas se refieren a los niños menores de seis años (quienes no debían consumir nunca bebidas «energéticas»).

Un artículo publicado recientemente concluyó que: «Más de la mitad de los adolescentes y adultos jóvenes que habían consumido bebidas energéticas manifestaron que habían experimentado efectos secundarios, algunos lo suficientemente graves como para requerir asistencia médica.5

En resumen

1. No parece haber ninguna buena razón para exponerse a los problemas derivados de las altas dosis de cafeína, de vitaminas y de azúcar que proporcionan estas bebidas.

2. Si necesitas algo que te ayude a mantenerte alerta, tómate mejor un café (no descafeinado).

3. Si, a pesar de todo, decides seguir consumiendo cualquiera de estas bebidas «energéticas», al menos limita su número, y evita otros productos con cafeína o con alcohol.

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  1. https://www.efsa.europa.eu/en/press/news/130306

  2. https://www.efsa.europa.eu/en/press/news/130306

  3. https://www.efsa.europa.eu/en/press/news/130306

  4. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2011.2035/epdf

  5. Hammond, D. y otros (2018) Adverse effects of caffeinated energy drinks among youth and young adults in Canada: a Web-based survey. CMAJ Open 6(1):19–25. doi: 10.9778/cmajo.20160154.