NOTA: Este artículo forma parte de un trilogía. Aquí puedes descargar el PDF gratis.


En el artículo anterior vimos que:

  1. en la práctica, las mascarillas quirúrgicas previenen las infecciones respiratorias igual que las mascarillas N95, más sofisticadas, en la mayoría de las situaciones.
  2. las mascarillas quirúrgicas son capaces de retener los aerosoles expulsados por enfermos de coronavirus (aunque no se sabe si esto es así también en el caso de SARS- CoV-2).

Entonces, ¿qué pasa con los datos que aparecen en webs como la de la Sociedad Española de Virología?

Esta infografía de la Sociedad española de Virología:

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http://sevirologia.es/media/uploads/InfoSEV%20COVID-19_15.pdf

Traduce los datos publicados en otra web:

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Que a su vez se basa en un artículo que utiliza el llamado «Factor de Protección» (Protection Factor, o PF).

Los autores de este artículo, uno de los más citados y en los que se basan muchas recomendaciones, dicen:

Las mascarillas FFP2* proporcionaban una protección aproximadamente 50 veces mayor que las máscaras caseras, y 25 veces más protección que las mascarillas quirúrgicas».

*Parecidas a las N95, pero normativa europea.

Sin embargo, esperaríamos ver una protección mucho más parecida entre las mascarillas quirúrgicas y la FFP2 si tuviéramos en cuenta los resultados de los experimentos del porcentaje de partículas capturadas en el laboratorio, y los demás estudios en situaciones reales que hemos visto.

¿Por qué hay esa diferencia tan grande?

Si queremos informar de la protección que ofrece una mascarilla, la forma más comprensible es presentar el porcentaje de partículas capturadas. Lo que hemos visto hasta ahora en los gráficos. Es simple y directo.

Pero la industria de las mascarillas no lo hace así, sino que lo indica con el factor de protección, o PF. Este factor indica cuántas veces el aire de dentro de la mascarilla está más limpio que el aire de fuera.

Eso se calcula como:

% capturado = [1 - (1 / PF)] x 100

Esa forma de indicarlo puede generar confusión. Y exagerar las diferencias.

Para ilustrar esto, podemos representar el porcentaje real de partículas capturadas (eje X) frente a el factor de protección (eje Y).

Puedes ver cómo el factor de protección cambia abruptamente en la parte derecha de la gráfica.

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En pocas palabras, el uso del factor de protección exagera las diferencias entre las mascarillas a medida que aumenta el porcentaje de partículas capturadas y minimiza las diferencias entre, por ejemplo, el 0 % y el 50 % de las partículas capturadas.

Si una mascarilla quirúrgica bloquea el 75 % de las partículas de 0,2 a 0,5 micras, y una FFP2 bloquea el 95 %, podemos decir que la FFP2 proporciona 1,3 veces más de protección que la quirúrgica. Esto sería más apropiado que decir que la FFP2 proporciona 25 veces más de protección, como se dice en el artículo.

Otro problema: considerar que todo lo que se parece a una mascarilla quirúrgica es una mascarilla quirúrgica

En esta web (muy interesante) para hacer simulaciones, aparece esta infografía sobre la protección de las mascarillas:

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La web hace referencia a este artículo de 2008, que ha tenido mucho eco: Oberg, Tara, and Lisa M. Brosseau. “Surgical mask filter and fit performance.” American journal of infection control 36.4 (2008): 276-282.

En este caso no usan virus, sino partículas (esferas de látex) de tres diámetros diferentes.

Sin embargo, en este experimento meten en el mismo saco a las mascarillas quirúrgicas («surgical masks») y a las mascarillas higiénicas («face masks»). Aunque en principio todas parecen similares (la eficacia de filtración bacteriana es ≥ 95%; todas cumplen la norma), hay mucha diferencia entre unas y otras, como verás.

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En la práctica, mira qué diferencias hay entre los dos grupos:

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Compara el resultado obtenido, por ejemplo, por la mascarilla A, que deja pasar más del 80 % de las partículas, y cualquiera de las quirúrgicas (gráfica B), que retienen más del 95 % de las partículas de los tres tamaños.

Pero la conclusion de los autores del artículo fue:

Ninguna de estas mascarillas quirúrgicas mostró un rendimiento de filtro adecuado y características de ajuste facial para considerarse dispositivos de protección respiratoria. Concluimos que las mascarillas quirúrgicas no ofrecen una protección comparable a la de los dispositivos de protección respiratoria.

No todas las mascarillas quirúrgicas son iguales

La norma es más estricta en USA que en Europa o en China.

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En España también hay diferencia entre las mascarillas higiénicas (norma UNE 0064 y UNE 0065) y las quirúrgicas (norma EN 14683).

Son mejores las mascarillas quirúrgicas que las higiénicas, porque las primeras ofrecen más garantía de protección. De hecho, las primeras se consideran un producto sanitario y las segundas no.

No es fácil distinguirlas a simple vista, y en algunas farmacias y otros puntos de venta están haciendo pasar otro tipo de mascarillas por quirúrgicas. ¡Fíjate en la norma!

32 Fuente: Ministerio de Sanidad (España): RECOMENDACIONES SOBRE EL USO DE MASCARILLAS EN LA COMUNIDAD EN EL CONTEXTO DE COVID-19. Informe publicado el 20 de abril de 2020.

Los respiradores son más incómodos

33 Fuente: MacIntyre CR, Wang Q, Cauchemez S, et al. A cluster randomized clinical trial comparing fit-tested and non-fit-tested N95 respirators to medical masks to prevent respiratory virus infection in health care workers. Influenza Other Respir Viruses. 2011;5(3):170-179.

Y a menudo se usan mal

Esto hace que tendamos a tocarlas y recolocarlas continuamente, con el consiguiente riesgo de contaminación.

La mayoría de las personas usan las mascarillas de forma incorrecta. Por ejemplo, un estudio encontró que las enfermeras tocan sus respiradores un promedio de 25 veces por turno.

Y, por supuesto, la persona media es menos experta en usar cualquier equipo de protección que las enfermeras.

Además, los hombres tienen el problema de la barba y el ajuste a la cara. Es difícil conseguir un buen ajuste con barba o mal afeitado.

El ajuste de las mascarillas quirúrgicas es peor

Las personas que usan mascarillas quirúrgicas corren el riesgo de exposición a aerosoles a través de las partes laterales y superior de la mascarilla facial. Por el contrario, los respiradores N95, FFP2, etc., están ajustados y sellados, lo que garantiza la protección.

La gente toca mucho la mascarilla una vez puesta

Este es uno de los mayores problemas. Una vez que nos colocamos una mascarilla, esta no debería tocarse hasta que nos la quitemos.

Hay una solución para ambos problemas, que además mejora la eficacia de filtración de la mascarilla

Usar una media de nylon cortada encima de la mascarilla quirúrgica o de tela. Así:

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Algo parecido a esto, pero sin la cánula, que se utiliza solo en el experimento.

La media cumple tres funciones: mejora el problema de las fugas entre la cara y la mascarilla, evita que toquemos la mascarilla para recolocarla, etc., y mejora la eficacia de filtración.

Fuente: Mueller, Amy V., and Loretta A. Fernandez. “Assessment of Fabric Masks as Alternatives to Standard Surgical Masks in Terms of Particle Filtration Efficiency.” medRxiv (2020).

Puede que te parezca ridículo o incómodo. Pero, según este artículo (pendiente de revisión), funciona.

La adición de una media de nylon mejoró la eficiencia de eliminación de partículas en todas las mascarillas con holgura lateral, que no ajustaban bien a la cara, incluidas las mascarillas quirúrgicas, del 15 a 50 %.

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También disminuía la desviación en el porcentaje filtrado debida a la inspiración-expiración (con algunas mascarillas, el porcentaje filtrado flutúa al inspirar-expirar).

En resumen

Las mascarillas quirúrgicas están diseñadas para evitar propagar partículas infecciosas, es decir, para evitar que el que las lleva contagie a otras personas. Por eso los controles de calidad se hacen de dentro hacia fuera.

Las mascarillas quirúrgicas no se ajustan a la cara, como sí lo hacen los respiradores (si se usan bien). Eso implica que un porcentaje del aire inhalado o exhalado no pasará por el filtro, sino que lo hará por los lados (sin filtrar).

Los estudios de laboratorio han mostrado que, efectivamente, las mascarillas quirúrgicas retienen un porcentaje menor de las partículas pequeñas (menores de una micra) que las N95, FFP2, etc. Además, el porcentaje retenido probablemente sería aún menor al toser o al estornudar, porque la velocidad del aire es mayor que la velocidad a la que se suelen hacer los experimentos (en general, cuanto mayor es la velocidad, más partículas logran atravesar el filtro).

PERO AUN ASÍ:

Los estudios sobre el uso de mascarillas en situaciones reales han mostrado que los respiradores N95 (o FFP2) NO han demostrado ser mejores que las mascarillas quirúrgicas a la hora de proteger a quien las lleva puestas de infecciones por virus infecciosos respiratorios, en la mayor parte de las situaciones. Y hay que tener en cuenta que los estudios se llevaron a cabo en hospitales, donde el riesgo de contagio es mayor.

Es más difícil usar bien los respiradores, porque hay que asegurarse de que estén bien sellados a la cara. Además, son más incómodos, y cuesta más respirar con ellos que con las mascarillas quirúrgicas. Por eso quizá no se usen durante tanto tiempo como las quirúrgicas, lo que podría explicar en parte los resultados obtenidos en los hospitales.

Los respiradores son más seguros cuando se realizan algunos procedimientos médicos que producen aerosoles. Como estas mascarillas son mucho más escasas, habría que reservarlas para el personal sanitario, sobre todo cuando esté expuesto a estos aerosoles.

Solución: fabricar (cada país), distribuir y usar masivamente mascarillas quirúrgicas

Algunos países están fabricando y distribuyendo millones de mascarillas quirúrgicas diariamente. Y les está yendo muy bien.

¡Hagámoslo también nosotros! Sería una de las mejores maneras de protegernos frente a futuras oleadas de infecciones.

Lo ideal sería fabricar mascarillas quirúrgicas de calidad, con los estándares de Estados Unidos (que controlan también el paso de partículas muy pequeñas.

Gracias por tu atención.


Posdata: solo soy una bioquímica interesada por la ciencia. Intento divulgar la mejor y más actual información científica para ayudar a tomar decisiones. Pero aclaro que, aunque he analizado minuciosamente decenas de artículos, hasta hace poco tiempo sabía muy poco sobre mascarillas.

He intentado destilar en pocas semanas temas a los que algunas personas quizá hayan dedicado carreras enteras. Si crees que me perdido algo o deseas agregar algo a lo que he escrito aquí, anímate a hacerlo. Entre todos podemos conseguir mejorar las cosas.

Anexo: guía rápida para saber si una mascarilla es verdadera o falsa

Si es FFP2 o FFP3 debe incluir la referencia EN 149:2001+A1:2009. Si tiene gomas para las orejas y la venden como FFP2 o FFP3, casi seguro que es falsa.

Si es KN95, debe indicar GB2626-2006.

Si es quirúrgica, debe hacer referencia a la norma EN 14683:2019+AC:2019. No pueden marcarse como EPI.

Si aparecen varias de estas normas juntas, o combinaciones que no son estas, sospechad que es falsa.

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Fuente: @DesenmascaradOr


NOTA: Este artículo forma parte de un trilogía. Aquí puedes descargar el PDF gratis.