NOTA: Si prefieres el artículo en PDF, lo puedes descargar aquí.


No podemos matar a los virus, porque no están vivos. Sí podemos destruirlos

Los virus se destruyen si no hay agua, con el calor, con las radiaciones UV del sol y con muchos productos químicos que todos tenemos por casa. Todos ellos destruyen al menos a uno de sus componentes: grasa, proteína o genes.

Los virus con envoltura son particularmente sensibles a la temperatura, a la humedad y a los productos desinfectantes. El nuevo coronavirus, SARS-CoV-2, es un virus con envoltura, y por eso es más frágil que los virus desnudos.

Aunque el tiempo de supervivencia de los virus no es una constante universal, hay varios factores que influyen mucho en la resistencia de los virus. En particular, la temperatura y la humedad.

  • Los virus resisten más tiempo a temperaturas más bajas. Se destruyen mucho más rápidamente a 20 °C que a 4 °C, y aún más rápidamente a 40 °C.
  • Los virus resisten más tiempo en materiales húmedos que en materiales secos.

Todo esto puede tener mucha importancia en la práctica. Por ejemplo, algunos hospitales le dicen a su personal que mantengan sus mascarillas (usadas) en bolsas de plástico. Es un consejo que he oído también a divulgadores científicos. Sin embargo, esto evitaría que la mascarilla se seque y, por tanto, haría que el virus resista más tiempo.

La materia orgánica (restos de material biológico: sangre, heces, fluidos del aparato respiratorio…) les ayuda a resistir más tiempo.

También resisten más en grupos muy numerosos.

¿Cuánto tiempo resisten (como máximo) los coronavirus en las distintas suferficies?

Depende de muchos factores. Pueden permanecer infecciosos a temperatura ambiente desde 1 hora hasta varias semanas. En este artículo hay información interesante.

A 4 °C, algunos coronavirus pueden resistir más de 28 días.

¿Y cuánto tiempo resiste SARS-CoV-2?

Un estudio reciente analizó la viabilidad del nuevo coronavirus y la comparó con la de SARS-CoV-1. Los virus se aplicaron sobre cobre, cartón, acero inoxidable y plástico, a una temperatura de 21 a 23 °C y 40 % de humedad relativa (más o menos las condiciones que hay en el interior de las casas, etc.).

1 Imagen: 3D medical animation

Los materiales no se eligen al azar. Se eligen porque estos materiales son los que habitualmente tocamos: cobre, monedas; cartón, paquetes; acero inoxidable, grifos, manillas; plástico, botellas, embalajes.

En esta figura se muestra la viabilidad de SARS-CoV-1 y SARS-CoV-2 sobre las distintas superficies, a lo largo del tiempo.

No todos lo virus se destruyen de golpe. La concentración de virus viables (que son capaces de infectar) se va reduciendo desde el principio. En pocas horas queda solo una fracción de los que había al comienzo.

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SARS-CoV-2 (y SARS- CoV-1) resultó ser más estable en el plástico y el acero inoxidable que en el cobre y el cartón. El cobre era especialmente «hostil» para los virus, como para muchos otros microorganismos.

El coronavirus dura más en ciertas superficies, particularmente… ¡en las mascarillas quirúrgicas!

En otro estudio aún más reciente, realizado en Hong Kong, los investigadores colocaron una pequeña cantidad de SARS-CoV-2 en varias superficies, a temperatura ambiente, para ver cuánto tiempo duraba el virus infectivo.

En papel de imprimir (paper) o en un pañuelo de papel (tissue paper) SARS-CoV-2 era indetectable en solo 3 horas. Sobre tela (cloth) y sobre un billete (banknote) duró 2 días. Sorprendentemente, donde más tiempo duraba era en la capa externa de una mascarilla quirúrgica (mask, outer layer). Había virus en la mascarilla el día 7, aunque solo el 0,1 % de la concentración original.

¿Por qué algunos resultados son distintos en el experimento anterior y en este?

Porque las condiciones experimentales afectan mucho a la resistencia del virus (la humedad ambiental, la cantidad inicial de virus, el medio en el que se cultiva, etc.). Pero algunas cosas están claras. Por ejemplo, el coronavirus no sobrevive mucho tiempo en superficies como cartas o paquetes. Dura más sobre los billetes que sobre las monedas (las monedas tienen cobre). Prefiere las superficies duras como el plástico y el acero inoxidable a las blandas y porosas, como la tela. Probablemente esto es debido a que en estas últimas el agua en el que está incluido el virus se absorbe y, como ya sabes, los virus resisten menos si no hay agua.

¿Cómo se destruye el coronavirus?

Afortunadamente, este virus (como el resto de los virus) puede inactivarse fácilmente por medios físicos (calor, radiación UV) y químicos (con muchos productos desinfectantes).

Los productos de limpieza y desinfección que tenemos habitualmente en casa tienen capacidad suficiente para inactivar el virus. No se requieren productos especiales.

Los coronavirus humanos se destruyen tras un minuto de contacto con:

  • Hipoclorito sódico (lejía) a una concentración del 0,1 % (o incluso menos).
  • Etanol (alcohol) al 60-80 %.
  • Peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) al 0,5%.
  • Muchos productos desinfectantes de los que se emplean habitualmente en casa y en los hospitales.

Desinfectantes eficaces contra SARS-CoV-2

Como los demás virus, el SARS-CoV-2 se destruye muy eficientemente con alcohol y lejía. En el experimento de Hong Kong, no había tastro de virus infectivos tras 5 minutos con diluciones de lejía casera 1:49 y 1:99. Es decir, 1 parte de lejía más 49 o 99 partes de agua, respectivamente (normalmente se aconseja diluirla unas 50 veces).

3 Household bleach: Lejía doméstica; Hand soap solution: solución jabonosa para el lavado de manos; Ethanol (etanol = alcohol). U: undetectable (indetectable).

Nuestra arma más sencilla contra el virus: el jabón

El jabón es muy eficaz para acabar con el virus.

Si no podemos lavarnos las manos (porque no tenemos agua), podemos usar geles desinfectantes. Los que contienen alcohol son los más efectivos. Deben contener al menos un 60 % de alcohol. El alcohol disuelve la capa grasa externa del virus y daña la estructura de sus proteínas, destruyéndolo.

El lavado adecuado con desinfectante requiere de 20 a 30 segundos. Los movimientos son los mismos que hay que hacer al lavarnos las manos con agua y jabón.

El virus no tiene posibilidad alguna de atravesar la piel. Para que el virus pueda infectarnos debe tener acceso a las mucosas expuestas al exterior (ojos, nariz y boca). El consejo de lavarnos las manos continuamente tiene que ver con nuestra imparable tendencia a tocarnos (consciente o inconscientemente) los ojos, la nariz y la boca. Este es un hábito que, según indica un estudio, repetimos cada dos minutos y medio.

Nos tocamos la cara, en promedio, 23 veces por hora, principalmente la piel, seguido de la boca, la nariz y los ojos.

También el calor destruye muy fácilmente al virus

Cuando se mantiene en un medio líquido, SARS-CoV-2 es muy estable a 4 ºC. Tras 14 días de incubación, aún hay un 10 % de la concentración inicial de virus. Eso significa que, si el día 0 hay 10 millones de virus por mililitro, el día 14 hay aún 1 millón de virus por mililitro.

Con el calor, la destrucción del virus se acelera. La concentración de virus baja 1 000 veces tras 7 días, 1 día, 10 minutos y un minuto a temperaturas de 22 ºC, 37 ºC, 56 ºC y 70 ºC, respectivamente.

Se ve mejor en esta gráfica.

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La resistencia del virus depende de la temperatura. Cuanto mayor es la temperatura, menos tiempo resiste el virus.

Ni refrigerar ni congelar ayuda a deshacernos de los virus. Al contrario

Las temperaturas frías ayudan a preservar los virus y a mantenerlos infecciosos.

Por eso, no deberíamos utilizar una nevera o un congelador para «poner en cuarentena» un envase o un alimento. La congelación puede preservar al coronavirus durante ¡años!

Si queremos «poner en cuarentena» los paquetes que recibimos o que compramos, no los deberíamos guardar en una bodega o en un garaje donde haga fresco, sino en un sitio cálido.

Desinfección de las mascarillas

Una mascarilla puede contaminarse al filtrar el aire que inhalamos si en el aire hay aerosoles cargados de virus (o de otros patógenos).

Siempre es mejor usar una nueva mascarilla que reutilizarla. Sin embargo, eso no siempre es posible. En esta situación de emergencia sanitaria que estamos viviendo, en la que las mascarillas escasean, a veces nos vemos obligados a desinfectarlas y reutilizarlas.

¿Cada cuánto tiempo hay que desinfectar las mascarillas?

Depende del uso. Si estamos en contacto frecuente con la gente (en el metro, en el trabajo, en lugares poco ventilados) y nos la ponemos mucho tiempo, sería conveniente que la desinfectáramos todos los días. Si estamos menos en contacto con la gente, y la usamos poco (para ir al supermercado, por ejemplo), sería suficiente con desinfectarla cada 2 o 3 días.

Requisitos de una buena desinfección

Capturar partículas no es lo único que tiene que hacer la mascarilla. También tiene que mantener su forma, para que se ajuste a la cara.

Un buen método de desinfección tiene que conseguir que:

  • Sea seguro para el usuario (no debe dejar residuos químicos nocivos).
  • Se elimine el virus SARS-CoV-2 que causa COVID-19, o se reduzca mucho su concentración.
  • La mascarilla retenga la eficacia de filtración.
  • Se pueda respirar con ella igual de bien que antes.
  • La mascarilla conserve el ajuste y la integridad del sellado. No debe tener daños visibles o deformaciones en ninguna parte, incluidas las gomas. Estas deben retener la elasticidad.

Los investigadores están estudiando (ya hay algunos resultados) cuántos ciclos de desinfección puede soportar la mascarilla hasta que alguna de estas condiciones se deje de cumplir.

Algunos métodos de desinfección destruyen a los virus, pero estropean las mascarillas

Dada la escasez de mascarillas, las personas intenten alargar su duración por todos los medios. Recordemos que todas ellas son, en teoría, de un solo uso.

Lo primero que tenemos que saber es que la descontaminación de las mascarillas puede originar cambios en el filtro, en las cintas o gomas, en el material del puente nasal o en otros accesorios. Todo ello puede llevar a:

  • un peor ajuste
  • una peor eficacia de filtración
  • un peor paso del aire (se respira peor)

Tenemos que tener en cuenta que:

El número de ciclos de descontaminación y reutilización que se puede aplicar está limitado tanto por el método de desinfección como por el número de veces que se coloca y se quita la mascarilla. El ajuste se va perdiendo al ponernos y quitarnos la mascarilla una y otra vez.

Desinfección de mascarillas autofiltrantes (FFP2, FFP3)

Hay algunos métodos de desinfección que no conviene aplicar a estas mascarillas, ya que pueden estropearlas, hasta el punto de dejarlas inservibles.

  • Agua y jabón: Empapar las mascarillas en agua con jabón degrada los filtros de las mascarillas.
  • Alcohol: el alcohol (el etanol y el isopropanol) degrada las mascarillas. Esto incluye los desinfectantes líquidos que contienen alcohol, las soluciones de manos hidroalcohólicas y las toallitas húmedas desinfectantes que contienen alcohol.
  • Inmersión en lejía: Sumergir las mascarillas en agua con lejía no es recomendable, ya que puede degradar los filtros. Además, la lejía es un producto que conlleva riesgos para la salud, especialmente para las personas asmáticas o especialmente sensibles al cloro.
  • El calor seco (aunque los respiradores pueden descontaminarse hasta dos veces con calor seco sin perder eficacia).
  • La irradiación con microondas en seco.

Esto es lo que dicen investigadores de la Universidad de Stanford:

NO use métodos de desinfección a base de alcohol y cloro (lejía). Esto eliminará la carga electrostática de las microfibras de las mascarillas faciales N95, reduciendo la eficiencia de filtración. Además, los residuos de cloro que permanecen tras la descontaminación pueden ser dañinos.

Lavar las mascarillas reduce su eficacia de filtración

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El lavado elimina la carga electrostática del filtro, lo que disminuye el rendimiento. El lavado vigoroso también puede dañar las fibras, facilitando el paso de las partículas. En resumen, el lavado no es una solución para desinfectar estas mascarillas. Las figuras originales y más información, aquí.

El alcohol también reduce su eficacia de filtración

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No se deben sumergir los respiradores (ni las mascarillas quirúrgicas) en desinfectantes como alcohol u otros líquidos,ya que esto puede eliminar su electricidad estática, reduciendo su capacidad de filtrado.

Ni siquiera se las debe rociar con un desinfectante con alcohol, ya que podría tener efectos negativos similares y no es aconsejable.

Una de las formas más simples de desinfectar las mascarillas es …no hacer nada

Simplemente mantener las mascarillas en un sitio seco durante unos días destruirá a los virus. Pero la pregunta clave es: ¿cuánto tiempo tenemos que dejar las mascarillas «en cuarentena» para que sean seguras?

Basándonos en los datos que tenemos, podemos establecer ya unas pautas:

Dejar las mascarillas en un lugar seco y caluroso (de 30 a 37 ºC) durante 3 días podría ser un buen método de desinfección.

A temperatura ambiente (20 ºC), habría que dejarlas unos 9 días, para asegurarnos de que no queden virus infecciosos.

Si tienes varias mascarillas, simplemente ve turnándolas

Esta es la estrategia que los Centros de Contol de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) está recomendando a los sanitarios. A cada trabajador que atiende a pacientes con COVID-19 (confirmados o sospechosos) se le dan cinco mascarillas. El trabajador usa una cada día y la guarda en una bolsa de papel transpirable al final de cada turno. Las va usando por orden, repetando un mínimo de cinco días entre cada uso.

El problema es que, si esto se hace a temperatura ambiente, es un tiempo algo escaso, puesto que a los 7 días podría seguir habiendo un 0,1 % de virus en la superficie externa de la mascarilla.

Por tanto, habría dos soluciones: almacenarlas a una temperatura mayor (a partir de 30 ºC), o utilizar más mascarillas (por ejemplo, diez).

Si no hubiera tantas mascarillas para cada trabajador (o para cada persona que las necesite), sería necesario descontaminarlas.

Como no disponemos de las recomendaciones del fabricante, ya que las consideran de un solo uso, tenemos que buscar otras guías.

En tiempos de emergencia sanitaria y de escasez de mascarillas hay que buscar las soluciones menos malas, no las óptimas.

Los mejores métodos para descontaminar las mascarillas autofiltrantes (FFP2, FFP3, N95)

Hay tres modos especialmente buenos para desinfectar una mascarilla autofiltrante: el calor, la radiación ultravioleta y el vapor de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada). Los dos últimos métodos se aplican solo en los hospitales.

En casa podemos recurrir al calor.

Calor

Podemos desinfectar una mascarilla calentándola. El calor húmedo parece ser mejor que el calor seco.

Calentar la mascarilla a 70 °C en un horno durante 60 minutos (incluido el tiempo que tarda en calentarse el horno), con un poco de agua en la bandeja inferior (que no esté en contacto con la mascarilla) es un buen método de descontaminación.

En este vídeo puedes ver la explicación.

https://www.consumerlab.com/answers/heat-to-kill-coronavirus/heat-coronavirus/?

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Las mascarillas se colocan a media altura sobre una rejilla, sin que toquen ninguna pared del horno.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford descubrió que calentar las mascarillas N95 a 75 °C durante 30 minutos (a una humedad relativa del 85%) no disminuía la eficacia de las mascarillas, incluso después de 20 ciclos de desinfección (aunque estos investigadores advierten que los trabajadores de los hospitales no deben llevar a casa las mascarillas contaminadas).

En otro estudio, al calentar el material de la mascarilla N95 contaminada con SARS-CoV-2 en un horno seco a 70 ° C, el virus era indetectable a los 50 minutos, pero tras solo dos ciclos de este calentamiento en seco el material perdía algo de integridad.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que posiblemente sea beneficioso que haya un poco de humedad mientras se aplica el calor.

Microondas

Un par de minutos de microondas a potencia media-alta destruye a los virus. Es un método que puede servir para descontaminar materiales, incluidas las mascarillas.

El problema que puede haber es que, mientras que cuando hay agua (o un líquido acuoso) la irradiación con microondas proporciona un calentamiento uniforme de los materiales, cuando no hay agua esto es mucho más difícil de conseguir.

Eso significa que, si no hay agua, al meter las mascarillas en el microondas unas zonas se calentarán mucho más que otras. Además, el microondas se podría estropear o, peor aún, se podría provocar un incendio.

Para evitarlo, hay varias soluciones. La mejor es colocarlas encima de una rejilla sobre un recipiente con agua. Así:

9 https://consteril.com/covid-19-pandemic-disinfection-and-sterilization-of-face-masks-for-viruses/

Procedimiento:

  • Consigue un recipiente de plástico con una tapa perforada, como se muestra en la figura. Llénalo con aproximadamente con 50 mL de agua del grifo a temperatura ambiente.
  • Quita todas las partes metálicas de la mascarilla, si las tuviera.
  • Coloca la mascarilla encima de la tapa perforada. Conecta el microondas a potencia máxima durante dos minutos (un minuto por cada lado).

Tras la desinfección por este método, solo quedaba1 virus de cada 100 000 iniciales. Ni la eficacia de filtración ni la resistencia al flujo de aire cambiaban significativamente tras someter a las mascarillas a este método de desinfección.

-Modelos de microondas de 1100–1250 W (tiempo probado: 40 segundos a 2 minutos).
-Eficacia de filtración: Todos los modelos de mascarilla pasaron el test de filtración tras 1 a 20 ciclos de tratamiento.
-Test de ajuste: El 95–100% de las mascarillas pasaron el examen, después de 3 y 20 ciclos.

Consejos por si usas el microondas:

Introduce un palillo de madera o similar en el recipiente antes de calentar el agua. Al meter un objeto en el agua propiciamos que esta no se caliente a igual velocidad en todas partes. Así se generan corrientes de convección. El agua más caliente sube y la más fría baja, y se evita el supercalentamiento. Este es un fenómeno que se produce cuando un líquido alcanza una temperatura superior a su punto de ebullición, pero sin que el líquido hierva.

Activa siempre el plato giratorio. Al darle movimiento al recipiente, dificultamos que se produzca el supercalentamiento.

Deja un tiempo de reposo después de apagar el microondas para que la temperatura descienda un poco, antes de tocar el recipiente con agua.

Quita todas las piezas metálicas que contenga la mascarilla. Si no se retiran, esos trocitos de metal podrían dañar la mascarilla al calentarse. Incluso se podría provocar un incendio.

Ten en cuenta que muchos diseños de mascarillas presentan una banda metálica que sirve para ajustarlas a la nariz. Cuando se exponen a la radiación de microondas, se podría derretir el área circundante. Retirar esa pieza es muy fácil. Simplemente, haz un pequeño corte en la mascarilla, a la altura de uno de los extremos de la tira, y sácala. Cuando acabes, vuelve a introducirla por el pequeño corte por donde la sacaste. Si te resulta difícil, por los hilos metálicos, dobla un poco la tira por un extremo.

(Esto no es necesario hacerlo siempre, ya que en algunas mascarillas esa pieza no es de metal, sino de plástico.)

Algunos modelos de mascarillas tienen grapas para sujetar las gomas.

En los hospitales: luz UV, vapores de peróxido de hidrógeno y calor seco (horno)

En un artículo, los autores sugieren que una mascarilla N95 puede desinfectar con vapores de H2O2 (agua oxigenada) al menos 50 veces sin que pierda eficacia de filtración.

Sin embargo, en otro artículo se concluye que los respiradores pueden descontaminarse hasta dos veces con calor seco y hasta tres veces con luz UV y vapor de agua oxigenada. Si se hacía más veces, la integridad de las mascarillas disminuía demasiado.

Cuando se utiliza la luz UV, las mascarillas con tiras de goma (3M 9210) se rompían mucho más fácilmente que las mascarillas con cintas elásticas de tela (3M 1860).

Tener esto en cuenta es importante a la hora de reutilizar las mascarillas.

10 https://smartairfilters.com/en/blog/uv-light-disinfects-masks/

Las mascarillas con cintas elásticas de tela duran más tiempo que las mascarillas con tiras de goma.

El uso de mascarillas etiquetadas puede ayudar a reducir el riesgo de contaminación cruzada entre mascarillas y a alargar la vida de la mascarilla

Ningún procedimiento de desinfección conocido es capaz de alcanzar niveles ideales de reutilización* y al mismo tiempo evitar todas las formas de degradación.

*> 6 reducción logarítmica de virus y esporas bacterianas viables; es decir, que quede como máximo un virus viable o una espora de cada millón.

Para reducir el riesgo de propagar cualquier enfermedad, una buena práctica es devolver la misma mascarilla a la misma persona, en lugar de compartir mascarillas reutilizadas entre diferentes personas.

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https://consteril.com/covid-19-pandemic-disinfection-andsterilization-of-face-masks-for-viruses/

Un ejemplo de una mascarilla desinfectada y reutilizada. Se marca el nombre del empleado, la fecha del primer uso y el número de ciclos de descontaminación que se han realizado a la mascarilla.

No guardes la mascarilla en una bolsa cerrada hasta que la vuelvas a usar. Es mejor dejarla al aire, o en una bolsa de papel que deje pasar el aire. La humedad prolonga la «supervivencia» del virus.

No recicles las mascarillas quirúrgicas

En internet se dice que estas mascarillas pueden reutilizarse con vapor de agua hirviendo, o sumergiéndolas en agua hirviendo (directamente o dentro de una bolsa).

Sin embargo, ninguno de estos métodos de descontaminación son aconsejables para reutilizar las quirúrgicas.

En Hong Kong, varios Organismos de Investigación formaron un grupo de trabajo, cuya finalidad era doble: en primer lugar, desarrollar una mascarilla casera eficaz; en segundo lugar, ver cuáles eran los efectos sobre la mascarilla quirúrgica después de desinfectarla mediante dos procedimientos diferentes:

  • Rociando la capa externa de la mascarilla quirúrgica con alcohol al 75 % (utilizaban una solución desinfectante de manos);
  • Lavando la mascarilla quirúrgica con agua y jabón a 60 °C.

Una mascarilla quirúrgica tiene tres capas, cada una con una utilidad diferente:

  • Una capa externa resistente al agua, para proteger contra las salpicaduras.
  • Una capa intermedia, donde tiene lugar la filtración.
  • Una capa interna, para absorber la humedad que se genera con el aliento.

Prueba 1: Examinar la capa exterior de la mascarilla quirúrgica, repelente al agua, antes y después de los dos tratamientos de desinfección, al microscopio electrónico de barrido.

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https://www.consumer.org.hk/ws_en/news/specials/2020/surgicalmasksterilization.html

Prueba 2: Examinar la capa de filtración (la intermedia) de la mascarilla quirúrgica, antes y después de los dos tratamientos de desinfección.

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En resumen, el examen al microscopio electrónico reveló que las mascarillas quirúrgicas se dañaban con ambos métodos de descontaminación. Perdían su resistencia al agua. Las fibras de la capa intermedia se encogían y se deformaban, lo que afectaba negativamente a la capacidad de filtración. Se perdía la protección.

Por eso, el Equipo de Trabajo desaconseja que se lave o esterilice cualquier parte de las mascarillas quirúrgicas con agua, alcohol, jabón para lavar platos, jabón de manos o cualquier tipo de detergente.

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Y dan una solución: si no puedes conseguir mascarillas comerciales, es mejor fabricar tus propias mascarillas desechables, antes que reutilizarlas.

Los investigadores encontraron un sustituto de la capa intermedia filtrante de la mascarilla quirúrgica: el papel de cocina. En general, dicen, el papel de cocina es seguro, ya que está pensado para usarse con los alimentos. Examinaron una hoja de papel de cocina al microscopio electrónico y descubrieron que el tamaño del tejido, los espacios y la disposición del papel son similares a los de la capa intermedia de la mascarilla quirúrgica.

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Como capa interna de la mascarilla (equivalente a la capa interna de la mascarilla quirúrgica) eligieron un pañuelo facial, ya que es higiénico y suave y absorbe muy bien el agua.

Y comprobaron su eficacia:

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En resumen:

Está científicamente probado que con la mascarilla facial hecha en casa con un pañuelo de papel (capa interna hacia la cara) y dos capas de papel de cocina se consigue más del 90 % de la función de la mascarilla quirúrgica en términos de filtración de aerosoles de 20-200 nm.

Como sustituto de la capa externa, resistente al agua, utilizaban una hoja de plástico a modo de protector facial, que se puede esterilizar y volver a utilizar.

Aquí tienes las instrucciones para fabricar en pocos minutos una mascarilla desechable con papel de cocina.

https://www.youtube.com/watch?v=JY-29VBkGmw&feature=youtu.be
https://www.consumer.org.hk/ws_en/news/2020/covid-19-diymasks

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Otro vídeo para hacer fácilmente una mascarilla 3D con papel de cocina y un pañuelo de papel.

https://www.youtube.com/watch?v=usKgChGqVl0

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Sin embargo, el Ministerio de Sanidad español publicó un informe el día 15 de abril, en el que se aconseja lo siguiente:

Para la limpieza y desinfección de mascarillas higiénicas reutilizables, se podrán seguir cualquiera de los métodos siguientes:

  1. Lavado y desinfección de las mascarillas con detergente normal y agua a temperatura entre 60º-90º (ciclo normal de lavadora).
  2. Sumergir las mascarillas en una dilución de lejía 1:50 con agua tibia durante 30 minutos. Después lavar con agua y jabón y aclarar bien para eliminar cualquier resto de lejía y dejar secar.

Yo no he encontrado ningún documento científico que recomiende alguno de esos métodos para reutilizar una mascarilla quirúrgica o higiénica. Al contrario, desaconsejan ambos métodos, como hemos visto. Quizá el Ministerio de Sanidad se refiera a algún tipo de material especial. En cualquier caso, esos métodos de desinfección no se deberían emplear con las mascarillas quirúrgicas o higiénicas estándar (las que se han probado en los experimentos).

De todos los métodos de descontaminación de una mascarilla quirúrgica, el que mejor resultado ha dado es la utilización de una olla arrocera eléctrica de las que se utilizan tradicionalmente en algunos países asiáticos. Este método era mejor que el autoclave, la lejía y el alcohol para descontaminar mascarillas autofiltrantes (N95, FFP2, etc.).

La olla arrocera es el método de desinfección recomendado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Taiwán.

La directora general de la FDA de Taiwán y su ministro de Sanidad muestran el procedimiento de desinfección en este vídeo.

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https://youtu.be/ogCTP3xCWkM

Colocan las mascarillas en una olla arrocera eléctrica tradicional conc alor seco (149-164 °C) durante 3 minutos, sin agregar agua ni ningún otro líquido. Después dejan reposar 5 minutos.

Mascarillas caseras: desinfección en la lavadora

En cuanto a las mascarillas fabricadas en casa, lo mejor es lavarlas con agua y jabón. Los jabones y otros detergentes líquidos son bastante efectivos para inactivar todo tipo de virus, particularmente si tenemos en cuenta los largos tiempos de exposición y la agitación proporcionados por un ciclo normal de lavado en la lavadora.

Lávalas a diario, si las usas bastante. Y déjalas secar completamente.

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Foto mascarilla tela: Martín Sánchez/Unsplash.

Nota: estos consejos no se deberían dar en una situación normal. Son consejos para una situación como la que estamos viviendo, en la que no hay suficientes mascarillas.

Cómo desinfectar los suelos, las superficies, los objetos, los recipientes en contacto con los alimentos, etc.

Con lejía o con alcohol.

La lejía acaba con todos los microorganismos, incluidos los virus. Podemos desinfectar los suelos, las superficies, etc. con hipoclorito sódico al 0,1 %. Aproximadamente, dos cucharadas soperas (colmadas) de lejía por litro de agua (tal y como sale del grifo del agua fría). Para el cubo de la fregona, diluye medio vaso de lejía (100 mililitros) en 5 litros de agua.

Es importante que el agua no esté caliente, ya que a partir de 30 ºC se empieza a formar cloro gas, un compuesto tóxico. Además, la lejía con agua caliente es menos eficaz que con agua fría, porque el hipoclorito se descompone más rápidamente, con lo que perdemos parte de su poder desinfectante.

Es mejor diluir la lejía el mismo día que se va a usar, porque a medida que pasa el tiempo va perdiendo efectividad. No dejes la lejía en el cubo de la fregona más de un día.

No mezcles la lejía con ningún otro producto de limpieza.

Al mezclar lejía con otros productos de limpieza disminuye la capacidad de desinfección y se pueden producir gases peligrosos (cloro). Eso pasa, por ejemplo, al mezclar lejía y amoniaco.

Limpia primero, desinfecta después

Es mejor lavar primero con agua y jabón, y enjuagar, y luego usar lejía para desinfectar. Déjala actuar como mínimo un minuto o dos antes de aclarar.

En el caso de las superficies y objetos que contengan polvo, limpia previamente las superficies con bayetas húmedas, para recoger el polvo y después pasa otra bayeta humedecida con lejía diluida.

Para las superficies que pueden estropearse con la lejía, utiliza un paño con alcohol al 70 %

La lejía no vale para todos los materiales. No limpies ni empapes los productos metálicos (excepto el acero inoxidable) con lejía. O, si lo haces, aclara enseguida. Tras un periodo de contacto de más de 10 minutos, la lejía puede oxidar las piezas metálicas o cromadas.

Tampoco la uses en aluminios, maderas, superficies pintadas, papel de la pared, textiles…

Para los equipos electrónicos (pantallas, móviles, ordenadores…) puedes usar un paño humedecido en alcohol (etanol al 70 %, aproximadamente).


Algunos consejos de limpieza y desinfección

  • El sol es un excelente desinfectante. La radiación UV del Sol es el principal germicida que hay en nuestro entorno. Pon las mantas, cojines, alfombras, etc. al sol.
  • El calor es un excelente desinfectante.
  • El tiempo es un excelente desinfectante. Si no tienes prisa, deja los productos sin tocar unos días.
  • El alcohol es más eficaz al 70-90 % que al 100 %. Cuanto más alcohol, mejor se disuelve la grasa, pero el hecho es que es más eficaz al 70 %. Un explicación podría ser que el ADN y el ARN precipitan con 70 % de alcohol.
  • Las salas o habitaciones donde ha habido enfermos con coronavirus deben ventilarse de 1 a 3 horas.
  • Es mejor hacer la limpieza en húmedo que en seco, para evitar formar aerosoles. Después de ventilar,limpia el suelo y las superficies con detergente o jabón, y luego descontamina con un desinfectante eficaz contra los virus (lejía diluida o alcohol).
  • En edificios donde las ventanas no se abren y el sistema de ventilación funciona en un circuito cerrado, debe usarse un aire reciclado filtrado con un filtro de aire de alta eficacia (HEPA) del inglés: High Efficiency Particulate Air.
  • No es necesario utilizar guantes, excepto en el momento de manipular la fruta en los supermercados (como es aconsejable hacer siempre). Los virus viven más tiempo en el plástico que en tus manos desnudas. No cometamos errores como el de la fotografía.

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  • Si los usas, ten en cuenta que no hace falta tirar los guantes cada poco tiempo. Pensemos también en el planeta en estos momentos. Estamos generando muchísimos residuos de plástico. Basta lavarnos bien las manos con agua y jabón con ellos puestos y frotárnoslas (con ellos puestos) con un paño impregnado en lejía diluida al 0,1 %, en alcohol al 70 % o en cualquier otro desinfectante de manos.
  • Una vez usada, la mascarilla debe considerarse siempre como contaminada, tanto por la parte externa como la interna.
  • Cuando llegues a casa, déjala colgada en el sitio más caluroso y más seco que encuentres (también podría ser en el coche, si hace calor dentro). Pon la mascarilla al sol, si tienes esa posibilidad, dándole la vuelta a lo largo del día para desinfectarla por las dos caras. Los rayos UV del sol dañan el ADN (o el ARN) de los virus. Pero ten en cuenta que el sol también puede dañar las gomas.
  • Intenta hacerte con varias mascarillas y vete alternándolas. Si hay virus en ellas, la carga viral se reducirá mucho. Si esperas lo suficiente, puede que no resista ningún virus.

Receta para hacer un desinfectante de manos

  • El desinfectante de manos es simplemente alcohol al 60-70 % con humectantes.
  • Mezcla dos partes de alcohol no-desnaturalizado al 95 % (el alcohol desnaturalizado lleva aditivos tóxicos) con una parte de glicerol al 90-100 %.

Por último, ojalá no veamos nunca esto:

22 Foto: Clément Falize-Unsplash.

23 Foto: Dex-Ezekiel-Unsplash.


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